22ª Edición

1994

Othello

Es el año 1952. Nos encontramos en la gala de clausura del Festival de Cannes. Está a punto de darse a conocer el nombre de la película ganadora cuando un desconcertado empleado del festival entra disculpándose por no conocer el himno nacional de Marruecos (tradicionalmente se interpretaba el himno del país de la película ganadora del primer premio). En aquel instante Orson Welles supo que su película "Othello" había triunfado.

Las diferentes nacionalidades de las películas de Welles eran una mera anécdota, puesto que detrás del carácter internacional y de co-producción de casi todas sus realizaciones se escondía la poderosa sombra del genial director norteamericano (¿O quizás debería decir "shakesperiano"?).

Othello, como todos los proyectos que requerían un control total por parte de Welles, tuvo un parto largo. Rodada en Europa y Marruecos, se invirtieron cuatro años en su realización. Los actores y los técnicos, fieles al "genio de Wisconsin", permanecieron en el lugar de rodaje mientras Orson Welles trabajaba de actor en películas como El tercer hombre  y La rosa negra  para poder sufragar los gastos de su film.

La película, basada en la obra original de Shakespeare, nunca disfrutó de una explotación ampliamente internacional, y acabó convirtiéndose en un clásico perdido, poco accesible incluso para un público cinéfilo.

En 1989 fue localizado en un almacén de la Twentieth Century Fox el negativo original de la película, con la banda sonora óptica y la banda de la música y los efectos. A partir de este hallazgo, la empresa "Intermission Productions", ayudada por Beatrice Welles, hija del director, se propuso restaurar todos estos elementos.

Los trabajos de restauración incluyeron un nuevo negativo y la grabación completa de la banda sonora. Precisamente la restauración del sonido constituyó la mayor dificultad del proyecto, ya que dado el largo periodo de realización de la película los diálogos fueron grabados en momentos diferentes y bajo diversas circunstancias acústicas. Estos fueron extraídos, palabra a palabra, de la banda óptica original y las secciones no sincrónicas fueron procesadas digitalmente, a fin de que las sílabas y las vocales pudieran ser literalmente expandidas o comprimidas según el movimiento de los labios.

En 1992, coincidiendo con el 40º aniversario de la película, se estrenó la versión restaurada en Nueva York. Afortunadamente, gracias a esta iniciativas, el mundo podrá seguir disfrutando de la conjunción de dos talentos gemelos: Shakespeare y Orson Welles.

Luis Miguel Mendizábal

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