39ª Edición

2011

Cuando era un estudiante, leí una conversación con José Luis Guerin publicada en la revista Cabeza Borradora. Hubo algo en aquel texto que me causó una profunda impresión: Guerin reflexionaba sobre lo que él denominaba la ecuación decisiva, un parámetro para analizar cómo el autor de una película se relaciona con lo que filma y, por otro lado, cómo relaciona lo que filma con el espectador.  El prisma de esta relación triangular constituía una hermosa forma de revisitar la historia del cine.

Desde luego, esta ecuación transformó mi mirada como espectador y como realizador en ciernes. Y aún hoy, pienso en ella cuando visiono una película o me enfrento a un nuevo proyecto.

Unos años antes, sentado en las butacas de los madrileños Cines Ideal, descubría a Guerin con En construcción, quizá su película más popular. Fue el encuentro con un cineasta que remitía a una mirada primigenia y limpia que entroncaba con un espíritu poco frecuente en la tradición fílmica de estas latitudes. Mediante su cine y su reflexión sobre el mismo, Guerin ejercía cierto influjo sobre nosotros, nos situaba ante un umbral, el del cine de lo real, en el que se desvanecían los límites entre géneros y se abrían nuevos caminos por explorar.

Más tarde, fui hacia atrás y encontré obras como Tren de Sombras o Innisfree, películas-viaje donde el espacio del espectador era respetado con la escrupulosidad de un principio inquebrantable y donde la cinefilia, lejos de rendir pleitesía a una herencia inmutable, entendía el legado fílmico como un ente con vida que interactuaba con la vida misma.

Luego llegaron En la ciudad de Sylvia y Unas fotos en la ciudad de Sylvia películas que tras su reciente visionado me cuesta disociar. Cómo filmar un deseo imposible; Dante y Petrarca  intentan recobrar aquello que saben no podrán recuperar. Mientras, disfrutan de la deriva.

Guerin se distancia cada vez más de la “industria”, de hecho nunca estuvo muy cerca de ella, y explora el ámbito museístico con instalaciones como La Dama de Corinto, retoma el género epistolar con Jonas Mekas o establece un diario de registros en su periplo como invitado a los festivales de medio mundo.

Se trata en definitiva de un creador que lejos de caer en el ensimismamiento y dejarse atrapar por el academicismo o la aureola de auteur, busca y crea su propio recorrido,  que nos desafía constantemente a que hagamos con él, el nuestro, y a que miremos con él como si fuera la primera vez.

Orencio Boix

Contenido de la sección:

GUEST de José Luis Guerin (España)

EN CONSTRUCCIÓN de José Luis Guerin (España)

EN LA CIUDAD DE SYLVIA de José Luis Guerin (España)

CORRESPONDENCIA JONAS MEKAS – J.L. GUERIN (WORK IN PROGRESS) de Jonas Mekas y José Luis Guerin (Estados Unidos – España)

UNAS FOTOS EN LA CIUDAD DE SYLVIA de José Luis Guerin (España)

DOS CARTAS A ANA de José Luis Guerin (España)

Orencio Boix

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