11ª Edición

1983

Nuestro Certamen no podía ser ajeno al recuerdo de este aragonés universal, como tan acertadamente se le ha llamado, con ocasión de su óbito en el pasado verano.

Con la colaboración de la Diputación General de Aragón, se presenta una sesión especial que recogerá dos mediometrajes: LA EDAD DE ORO y SIMÓN DEL DESIERTO.

Con estos títulos damos a conocer nuevamente dos estilos, dos épocas, pero ambas con el claro signo de su dirección.

Como quiera que de toda su obra se han llenado páginas y más páginas por lo más ilustres críticos y comentaristas, nos parece más oportuno hacer un breve comentario de ellas, a través de las impresiones del propio Buñuel, en sus memorias recientemente publicadas bajo el título de MI ÚLTIMO SUSPIRO:

"La Edad de Oro se rodó en los estudios Billancourt. En un plató contiguo. Eisenstein realiaba ‘Sonata de printemps’… Yo conocía a Gaston Modot de Montparnasse. Era un enamorado de España y tocaba su guitarra. Lya Ly, la protagonista femenina, me fue enviada por un agente, al mismo tiempo que Elsa Kuprine, la hija del escritor ruso. No recuerdo por qué elegí a Lya Lya. Duverger se encargaba de la cámara y Narval era el regidor, lo mismo que en ‘Un chien andalou’. Este último era también uno de los obispos desfenetrados.

Un escenógrafo ruso se encargó de construir los decorados del estudio. Los exteriores se rodaron en Cataluña, cerca de Cadaqués y en las afueras de París. Max Ernst interpretaba al jefe de los bandidos, y Pierre Prévert al bandido enfermo. Entre los invitados que aprecen en el salón se ve a Valentine Hugo, alta y guapa, al lado del célebre ceramista español Artigas, amigo de Picasso, un hombre pequeñito a quien adorné de un bigotazo enorme. La embajada italiana vio en este personaje alusión al rey Víctor Manuel, que minúsculo, y formuló una protesta.

Varios autores me ocasionaron problemas, en especial el emigrado ruso, que hacía de director de orquesta. En realidad no era muy bueno. Por el contrario me sentía muy contento de la estatua, hecha especial para la película.

No volví a ver la película. Hoy me es imposible decir lo que pienso de ella. Después de compararla a una película americana (por la técnica, sin duda), Dalí, cuyo nombre mantuve en la ficha técnica, escribió después que sus intenciones al hacer el guión eran: mostrar al desnudo los innobles mecanismos de la sociedad actual.

Para mí, se trata también -y sobre todo- de una película de amor loco, de un impulso irresistible que, en cualesquiera circunstancias, empuja el uno hacia el otro a un hombre y una mujer que nuna pueden unirse.

La primera proyección, reervada a un grupo de íntimos, tuvo lugar en casa de los Noailles, quienes -lo decían siempre con una leve entonación británica- encontraron la película ‘exquisita, deliciosa’.

La película se estrenó en el ‘Studio 28’ al igual que ‘Un chien andalou’ y se proyectó durante seis días a sala llena. Después, mientras la prensa de derechas arremetía contra la película los Camelots du Roi y les Jeunesses Patriotiques atacaron el cine, rasgaron los cuadros de la exposición surrealista que se había montado en el vestíbulo, lanzaron bombas a la pantalla y rompieron las butacas Fue ‘el escándalo de La edad de oro’. Una semana después, el prefecto de policía, Chiappe, en nombre del orden público, pura y simplemente prohibió la película. Prohibición que se mantuvo durante cincuenta años. La película no podía verse más que en proyección privada o en cine-clubs. Por fin en 1980 fue distribuida en Nueva York y en 1981 en París."

"En 1964, Alatriste me ofreció la posibilidad de realizar en México una película sobre el sorprendente personaje de San Simón El Estilita, anacoreta del siglo IV, que pasó más de cuarenta años en lo alto de una columna en un desierto de Siria.

Yo pensaba en ello desde hacía tiempo, desde que Lorca me había hecho leer en la Residencia ‘La Leyenda Áurea’. e reía a carcajadas al leer que las deyecciones del anacoreta a lo largo la clumna semajaban la cera de una vela. En realidad, como se alimentaba solamente de unas cuantas hojas de lechuga que le subían en un cesto, sus excrementos debían semejar más bien pequeñas cagarrutas de cabra.

Escribí un guión completo para una película de largometraje. Por desgracia Alatriste tropezó con algunos problemas financieros durante el rodaje, y hube de cortar la mitad de la película. Había previsto una escena bajo la nieve, peregrinaciones, e incluso una visita (histórica) del emperador de Bizancio. Tuve que suprimir todas estas escenas, lo que explica el carácter un poco brusco del final.

Tal como está obtuvo cinco premios en el Festival de Venecia, cosa que no ha sucedido con ninguna otra de mis películas. Añadiré que no se encontró a nadie para recibir estos premios. Más tarde fue programada con "Una historia inmortal" de Orson Welles.

Hoy, me parece que ‘Simón del desierto’ podría ser ya uno de los encuentros de los dos peregrinos de ‘La vía láctea’ en el sinuoso camino de Santiago de Compostela"

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